Sin categoría

El Porno sudamericano se abre paso en Ecuador

El Porno sudamericano se abre paso en Ecuador
Charlar de una industria porno sudamericano de primer nivel es actualmente una utopia. Países como Argentina, Brasil y Colombia cuentan con productoras porno mas eso no señala que haya una industria porno en si tal y como si lo hay por servirnos de un ejemplo en España. La tarea de estas pequeñas productoras es vender el material al extranjero (cuando es de calidad) o bien servir de semillero de talentos.
Y es que si una chavala sudamericana desea ser una actriz porno profesional, muy difícilmente lo consiga en su país natal puesto que no hay una industria porno como tal en los países de la zona. La idea de las actrices y actores porno de la zona es hacer dos producciones para entonces emigrar a Europa o bien en el mejor caso a U.S.A..
¿Por el hecho de que no hay una industria porno seria en América Latina? Son muchos factores, mas el primordial es que somos una sociedad muy conservadora y existen muchos prejuicios. No obstante y contra cualquier pronóstico, hay un país en la zona que semeja que busca crear una cultura porno distanciada de los clisés. Y ese país es Ecuador.
¿Porno sudamericano se abre paso en Ecuador?
¿Se imaginan una muestra de porno en el MALI? De veras que sería algo bien locazo mas realmente difícil. Y si sucediese me imaginó el tremendo chongo que se armaría en los medios. Mas este escenario utópico si es real en Ecuador. Y es que el pasado lunes se dio sitio el Pop Art Porn en el Museo Antropológico y de Arte Moderno (MAAC) en la urbe de Guayaquil.
“Pop Art Porn plantea una mirada a los espacios de poder en la sociedad de consumo y los enfrentamientos que produce el arte hoy día. Imágenes en vivo que dialogan y detonan en nuevas miradas. Por este motivo El proyecto expone en la visualización de las imágenes con un contenido enormemente débil. Se aconseja acudir listo para espectar imágenes en vivo y retransmitidas por televisión con un alto nivel sexual”, se puede leer en el Fb del acontecimiento, el que será de nuevo puesto en escena este próximo sábado.
Aunque la presentación de esta muestra, la que cuenta con la proyección de material porno en las diferentes paredes del museo, no quiere decir que se dé comienzo a una industria porno ecuatoriana, lo que sí es esencial es que ideas de esta clase sirven para enseñar un lado poco conocido de la pornografía, destruir prejuicios y mudar así la percepción que la gente tiene del negocio del porno.
Pequeña recensión histórica:
El término fue acuñado por The New York Times y acabó por delimitar a una estética de películas porno complejas que penetraron en las salas de cine comercial estadounidense entre los años mil novecientos sesenta y nueve y mil novecientos ochenta y cuatro, una tendencia que se extendió internacionalmente en lo que se ha llamado la edad de oro de la pornografía.
El “porno chic” o bien porno muy elegante, con el que describió la cabecera neoyorquina a “Deep Throat? (Garganta profunda), película de mil novecientos setenta y dos, escrita y dirigida por Gerard Damiano, hace referencia a cintas que aparte de presentar escenas de sexo explícito, tenían las intenciones artísticas de un largo.
Sus aspiraciones con respecto al desarrollo de una trama y a la evolución de los personajes -sus demandas en lo que se refiere a la calidad de la fotografía, al trabajo de actores y a un mayor presupuesto relativo con respecto a las producciones del género-, contrastaban con las historias peculiares que contaban las películas.
Garganta profunda” cuenta el inconveniente de una joven (Linda, interpretada por Linda Lovelace) desilusionada por su asombrosa indiferencia frente al sexo, hasta el momento en que el examen de un médico determina que -por una excentricidad anatómica, alén de lo a nivel científico posible- halla una mayor gratificación sexual en el sexo oral que en el coito usual.
Tras la puerta verde (mil novecientos setenta y dos), de Artie Mitchell, cuenta la incierta aventura de una joven raptada en un bar de carretera y transformada a través del hipnotismo en una bailarina erótica. En “El demonio en Miss Jones (mil novecientos setenta y tres), de Damiano, una cuarentona que se suicida virgen es condenada al limbo, con lo que recibe del demonio la ocasión de retornar a la tierra para encarnar la lascivia y ganarse un sitio en el averno.
La tendencia tuvo como precedentes el lanzamiento de la película “Azul” (mil novecientos sesenta y nueve), dirigida por Andy Warhol, artista y cineasta propulsor del pop art; y de “Mona” (mil novecientos setenta), de Bill Osco. El apogeo y caída del”porn chic” fue determinante en la fortuna del modelo de negocio de los cines porno populares en Latinoamérica.
En Guayaquil, el “boom” de este género de películas contribuyó a reforzar el negocio de los cines para adultos, salas de distrito que vivieron su esplendor en los ochentas. Entre mil novecientos ochenta y uno y mil novecientos ochenta y dos existieron hasta 6 teatros triple X, de las treinta salas que una investigación llegó a contabilizar en esa década.
Las salas de distrito frecuentemente empezaban proyectando filmografía comercial, mas frente a las contrariedades económicas optaban por una fórmula que ofrecía mayor rentabilidad: la exhibición de cintas XXX resultaba más económica. Paradójicamente, un puñado de esos teatros pornos históricos acabó reconvertido en templos religiosos, la mayor parte en iglesias evangélicas, en la primera década del siglo veintiuno.
En el marco de la exposición de arte moderno “¿Es inútil rebelarse? La Artefactoría: arte y comentario social en el Guayaquil de los ochenta, Freddy Avilés examinó la publicidad de cine de adultos impresa en la temporada en los diarios del Puerto Primordial.
El cronista destaca de qué manera en los setenta, a lo largo de los años de las dictaduras militares en Ecuador, las páginas comerciales de los diarios exhibían atractivos anuncios, con mujeres semidesnudas a media página, promocionando la cartelera de los cinematógrafos para adultos.
La dictadura estableció un sistema de calificación por edades conforme el contenido fílmico. Mas el escenario local contrasta con el que encararon los primeros grabes con sexo explícito en percibir una extensa distribución teatral en E.U..
Garganta colectó un aproximado de USD cincuenta millones con solo una inversión de USD cuarenta y siete quinientos. Mas la cinta fue objeto de juicios de indecencia e incluso de prohibiciones allá donde las demandas prosperaron y se levantaron cargos contra sus quince actos sexuales en sus sesenta y dos minutos de duración. En mil novecientos setenta y tres la Corte Suprema de Justicia de los USA redujo y facilitó la definición de indecencia.
La repercusión del “porno chic” fue tal en la cultura popular que Howard Simons, entonces articulista de The Washington Blog post, eligió “Garganta profunda” como el sugerente nombre código para el informante del escándalo Watergate , que terminaría con la renuncia del presidente estadounidense Richard Nixon.
En la cúspide del movimiento acostumbra a situarse al filme “La apertura de Misty Beethoven” (mil novecientos setenta y seis), dirigida por Radley Metzger, quien como las obras escénicas como”Pygmalion” cuenta la historia de de qué manera un sexólogo procura convertir a una puta carente de habilidades en una auténtica diosa de su oficio.
En Guayaquil, el grueso de la censura penetró de forma irónica con el regreso a la democracia: se limitó la publicidad en los medios impresos e inclusive se prohibieron funciones.
Avilés resaltó en una comunicación en el Museo Antropológico y de Arte Moderno (MAAC) la campaña moralizadora iniciada por Abdalá Bucaram en mil novecientos setenta y nueve, en el comienzo de su carrera política como intendente de la Policía de Guayaquil, en el gobierno de Jaime Roldós.
En mil novecientos ochenta, la Intendencia prohibió la exhibición de la película “La Luna”, del italiano Bernardo Bertolucci, un drama sobre una relación incestuosa para mayores de dieciocho años, si bien con escaso contenido gráfico, al punto que unos años después era trasmitida en horario nocturno por TV abierta.
La investigación estableció que en Guayaquil el término porno encarnó una suerte de saco para todas y cada una de las películas que tenía como hilo conductor la sexualidad, desde las que incluían escenas de sexo real, hasta grabes que se transformaron entonces en tradicionales del cine erótico.
Como pornos fueron clasificados grabes del propio Bertolucci como “El último tango en la ciudad de París “ahora sabemos que existió una violación real en la escena de la mantequilla- y las adaptaciones eróticas del italiano Pier Paolo Pasolini de “El Decamerón”, “Los cuentos de Canterbury” y “Las mil y una noches”
La afamada sala del Odeón, situada en el centro-sur de Guayaquil, que en los años setenta proyectaba grabes del viejo oeste y de artes marciales, fue readecuada y rebautizada como cine Astor en el setenta y nueve, si bien debido a la campaña de la Intendencia empezó a marchar en pleno mil novecientos ochenta.
Fue el primer teatro pensado desde un comienzo para ofrecer en exclusivo una oferta fílmica para adultos, con cuatrocientos sillas acolchadas y reclinables, aire acondicionado central y sonido estereofónico.
La etapa de decadencia tanto para los cines de distrito comerciales para los triple X empezó en los años noventa, cuando la aparición de los primeros centros comerciales en Guayaquil le dio un giro al modelo del negocio. Fue el inicio del fin para el cine Inca, del Centenario; el Lido del distrito del Seguro o bien El Latino, del Astillero.

El cine Guayas fue la primera sala porno que se transformó en templo evangélico en los noventa, le prosiguió el viejo cine Quito, asimismo en el centro, que ahora es sede de una radio.

La última de las salas porno en cerrar fue el Cine Presidente, próximo al mercado Central, el siete de marzo pasado. Entre la docena de espectadores que asistió a ver “Torero”, la última película porno que se proyectó en treinta y cinco milímetros en la urbe, estuvo el fotógrafo independiente Ricardo Bohórquez, quien registra la vida cultural de la urbe.
Buscábamos locaciones para una película, la zona tiene un aire muy de la década de los 70. Y resultó que el día que decidimos ir a ver el cine, era su última función, afirma el fotógrafo guayaquileño.
En el Presidente, Bohórquez vio estrenos de películas como “Los 5 dedos de furia” (mil novecientos setenta y dos), de Bruce Lee, cuando todavía era una sala comercial. Al día después de esa última función, comenzaron las adecuaciones para transformar al local en templo evangélico.

El Porno sudamericano se abre paso en Ecuador

Generacion XXX es una revista hecha por hombres y para hombres, nuestro único fin es unir a toda esa comunidad de hombres que están en la búsqueda de diversión masculina, no solo sexo también consejos de hombres para hombres

Esta pagina y su contenido es de uso exclusivo de personas mayores de 18 años, si no tienes esa edad te recomendamos que abandones esta web

Copyright © 2017 by www.generacionxxx.com

To Top