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Las tetas de mi Jefa

Las tetas de mi Jefa

Es esencial durante las Prácticas Pre-profesionales, pero cuán importante podría ser Tirarse a la encargada en guiarte en estas prácticas.

A comienzos del año 2015 tuve la oportunidad de entrar a hacer mis prácticas pre-profesionales en una importadora ubicada por el Distrito de Magdalena, una compañía con grandes oportunidades en el mercado laboral y con grandes atributos por la parte de sus trabajadoras.

Diariamente me sentaba frente a una computadora a tratar de ingresar los documentos de importación, desviando la mirada de manera continua hacia el departamento menos preferido para trabajar por la mayoría, el departamento de logística.

La dirección de este departamento, estaba al cargo de una atrayente mujer que pasaba la base 3, de finos rasgos, piernas largas y 2 buenas Tetas adornadas con un estrellado de pecas que provocaban más de una erección en todas las áreas laborales. Todos baboseaban por ese escote, mas nadie se intentaba acercar  a apoyar en sus labores a Carol que era una agobiada y mal humorada mujer.

Concentrado y tratando de comprender un informe en mi escritorio, de reojo logro visualizar aquellos pezones abultados prácticamente posándose sobre la Fotocopiadora, protegidos por una camisa blanca con blondas trasparentes a punto de colapsar.

-¿Tu eres Eddy verdad? Mañana empiezas a trabajar en Logística.—

Al día después con manos temblorosas y sudorosas me acerqué hacia el umbral de aquella oficina concentrada de mucho estrés y aroma a buena mujer. Ella se encontraba atareada de un lado cara el otro, de una pc hacia otra, de la impresora cara el teléfono, y de este hacia el Fax.

-Hola soy Carol. Ven, siéntate acá y digítame este documento, entonces me sacas copias de estas importaciones. Me avisas cuando acabas please.—

-Hola soy Eddy y me encantan las pecas en tus Tetas, apenas llegué a maquinar mentalmente.—

Fue la primera vez en mi vida que sentía la presión laboral, el no perder el tiempo, el no permanecer sentado por más de 5 minutos, gracias a mi cardiaca y Tetoncita Jefe. Todo era compensado por ese aroma de estrés perfumado y esas blancas y redondas tetas que de rato en rato se me cruzaban en la oficina, por aquellas pecas transpiradas por el trajín, por esas largas piernas curvas. Llegamos a hacer un buen dúo de trabajo, contagiándome de su entusiasmo para cumplir metas de trabajo, quedándome horas extras, las cuales eran compensadas con media hora de una buena conversa con mi jefa, conociéndola poco a poco, comprendiendo su complicado carácter, siempre y en toda circunstancia cerca, muy cerca de esos Globos sustanciosos.

A raíz de que veníamos atrasados y con mucha carga laboral, cierto día nos quedamos trabajando hasta pasadas las 23 horas de la noche, y como yo tenía que trasladarme cara Cono Norte, mi afable jefa me invitó a quedarme a dormir en su departamento.

-Sírvete café con leche para que te abrigues Eddy. Ya regreso.—

Sentado en un sillón dentro de su cómoda sala, era entrevistado por su madre, quien estaba extrañada por mi presencia en su hogar, mirándome fijamente de pies a cabeza, como haciendo un casting visual.

Prácticamente dormido sobre el sillón, y entre sueños veo aparecer una silueta en el umbral de la entrada a la sala, era mi jefe muy bien encajada en un pijama formal, sonriente y afable. Se aproxima de forma lenta cara mí y se inclina frente al sillón, y con destreza jala un mueble que estaba en la parte inferior, extendiéndose ante mis ojos una suerte de cama. Era una cama sillón o bien algo semejante.

-Que descanses bien Eddy. Mañana hay bastante trabajo.

Cuando estaba Entregándome en un profundo sueño, llego a sentir un peso caliente sobre mi cuerpo, acomodándose suavemente en mi costado, abrasándome tímidamente más con mucho calor, colocándome su dedo en señal de silencio en mi boca. Entre mis costillas y mi pecho llegó asentir esos enormes globos sustanciosos y calientes, exaltados por el palpitar de un corazón agitado y temeroso, duros por el nerviosismo, acomodados tiernamente en mi lecho prestado.

-¿Pues has conseguido soportarme tanto tiempo? No has huido como otros cobardes mediocres que tienen temor trabajar con una mujer más inteligente que ellos.

No lo sé. Tienes tus encantos, más el que seas experta en logística no te hace más inteligente que yo, eso te hace más sensual y atrayente.

Al sentirse dominada por mi respuesta, sus dedos procuran mis labios y juegan con ellos, sin atreverse a tocarlos con los suyos. Con destreza coloco mi brazo tras su cabeza, acomodándola y sometiéndola cara mí, sintiendo su respiración agitada con esbozos de excitación. Al instante comencé a devorarla con apasionados besos.

Sus piernas se estremecían al sentir mi rodilla buscar su sexo, mis manos recorrían su cintura y caderas bajo la pijama, mientras que su caricias cada vez eran más apasionadas y agobiadas. Colocándome sobre ella voy deslizándole la parte superior de su pijama, dejándola posar con mucho cuidado sobre aquel lecho, mientras la opaca luz que entraba por la ventana me permitía visualizar aquellos perfectos senos, grandes, con pezones vibrantes por la excitación, expuestos con timidez ante mis fauces, invitándome a disfrutarlos con pasión y delicadez. La punta de mi lengua se introdujo en su ombligo, haciendo movimientos oblicuos fue desplazándose por su vientre cara aquellos montes soñados por todo practicante, deslizándola en torno a las aureolas de sus pezones, jugando con ellos, mordiendo suavemente, mientras que sus uñas se incrustaban en mis brazos. Besaba cada ángulo de aquellos globos, succionaba suavemente, frotaba mi semblante con esas tetas calientes, mientras mis dedos frotaban un clítoris excitado y escondido en una vagina húmeda y caliente, expectante de ser penetrada.

Deslizando con sus piernas su pijama, voy ayudándole a quitarse su pequeña ropa íntima, sin dejar de succionar sus senos. Entonces voy abriendo sus piernas y acomodando mi pene caliente en su vagina, escuchando susurros y jadeos cerca de mi oído, mientras sus uñas seguían perforando mi piel. La calentura y humedad en su vagina era poco a poco más incesante a cada movimiento que le atribuía, ante lo que ella subió sobre mí moviéndose con tímida destreza, balanceándose de forma delicada sin despegar su pelvis de la mía. Un chorro de líquido caliente iba mojándome el sexo y las piernas, mientras me ahogaba entre 2 globos calientes y duros por el clímax. Ella quedó tendida sobre mí, respirando agitadamente, acariciando mi semblante, sin decir ninguna palabra.

Al levantar la mirada veo cruzar la sombra de una encorvada mujer por el umbral de la entrada, tratando de ocultarse y pasar desapercibida.

Al día siguiente el trabajo fue más agitado que de costumbre, ella con el semblante más serio pero con un rubor imborrable, el cabello húmedo y revuelto y un escote un tanto reservado para sorpresa de muchos.

Al tercer día de un silencio prolongado y siendo ignorado de todas y cada una de las formas, llego al trabajo más temprano que de costumbre merced a una citación en el área de recursos humanos.

-Desde hoy vas a trabajar en Almacén. Este es el nombre de tu nuevo Jefe.

Destruido salgo de esa oficina rumbo hacia la mía en búsqueda de mis pertenencias y a despedirme y pedir explicaciones a mi Jefe, levanto la mirada y la veo parada en frente de la fotocopiadora fuera de la oficina, luciendo un sensual escote y mirando de reojo a un nuevo practicante. No se movió de ese sitio hasta el momento en que yo abandonara las oficinas.

Las tetas de mi Jefa

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